Un grupo de delincuentes ingresó a la vivienda ubicada en la intersección de las calles Comandante Córdoba y Ancaló irrumpiendo la habitual tranquilidad de la familia a esas horas de la noche.
Cuando la familia ya estaba descansando, sonó el timbre y la dueña de la casa abrió la puerta y se encontró con un delincuente armado y con el rostro cubierto. Los delincuentes redujeron a la mujer y a sus dos hijos menores, despertaron al esposo y lo golpearon en la cabeza con el arma, produciéndole una herida.
Tras exigir en numerosas oportunidades el dinero, los delincuentes se llevaron un jugoso botín en pesos y dólares y un arma de fuego.
Al parecer no fue un robo al azar. Los ladrones tenían el dato exacto de que había dinero en la casa.
Gracias a los testimonios recogidos entre los vecinos del barrio, se habrçía identificado el vehículo en el que se movilizaron los delincuentes.